Ruta del Valle de los pozos nuevos y molino de los rebollos

Ruta del Valle de los pozos nuevos y molino de los rebollos

Desde la C/ San Blas (junto a la iglesia) existe un panel informativo. Antes de llegar al cementerio tomamos el camino de la izquierda (está señalizada la ruta) y dejando aquel a nuestra derecha. Pronto (km 0,5) aparece un destacado bolo granítico (Cancho del Tocino)

rodeado de chumberas. La ruta transcurre entre muros de piedras graníticas, levantadas sin ningún tipo de argamasa que deben ser conservadas como patrimonio cultural. Amplios prados se combinan con olivos, higueras y almendros. Un cartel nos indica unas olivas cuyos troncos están parcialmente rodeados de piedra para protegerlos del ganado, como curiosidad etnológica. En algunos tramos, el camino discurre por planchas de piedra que han sido rebajadas para hacerle más transitable. En cuanto a fauna presente, habitan lavanderas, mirlos y zorzales (éstos sólo en invierno) y saldrá al paso alguna familia de perdices.

Llegamos al valle de los Pozos Nuevos (km 1,6), interesante paraje catalogado Bien de Interés Cultural y que será descrito con detalle en otras páginas de esta guía. El camino se convierte en una senda que desciende por un abrupto y bonito entorno de vegetación mediterránea y berrocales siguiendo el curso de un pequeño arroyo hasta que éste contacta con el arroyo del Cubo (km 2,7), de más entidad, que baja por nuestra izquierda de los montes cercanos. En la vegetación del arroyo destaca por su abundancia el tamujo, un arbusto pinchudo; la lavandera cascadeña es un ave pequeña, nerviosa y colilarga, que habita en el arroyo y su entorno. La senda gira bruscamente hacia el sur (km 2,9) siguiendo la orilla del arroyo entre olor a marrubio, una pequeña planta bastante común, pasamos junto a una antigua estructura de canalización de aguas que pertenecía al molino del Arroyo del Cubo (presagio de lo que nos vamos encontrar) poco antes de llegar hasta el río Tajo (km 3,3) donde nos esperan los vestigios del espectacular complejo hidráulico del molino de Los Rebollos, que nos invita a escudriñar sus rincones llenos de historia y a disfrutar de un entorno bello, bravo y abrupto con el río como protagonista y sus fastuosos cortados rocosos plagados de vegetación adaptada a la verticalidad, hábitat ideal de algunas rapaces como el buitre leonado o el búho real.

El camino de regreso se realiza por el mismo itinerario.