Planicies y montes torriqueños

Planicies y montes torriqueños

Para disfrutar con tranquilidad de los paisajes del norte del municipio

Cerca del cementerio del pueblo, tomamos el camino rural asfaltado que se dirige a Caleruela y Herreruela para enseguida tomar hacia la derecha un camino de tierra (km 0,3) que parte junto al bonito y bien conservado pilón de las Ranas.

Seguimos un camino secundario ascendente que discurre junto al arroyo de las Lomas, repleto de zarzas y juncos, al poco tiempo pasamos junto al pozo de La Ballesta ( km 0,7) acompañado por nueve pilas de granito. El camino conecta con el carril de Las Lomas, de más entidad, (km 1,2) para desviarnos hacia la izquierda en un nuevo cruce (km 1,5). Como bien indican los topónimos anteriores el paisaje es ondulado, alomado, con cultivo de secano como casi única vegetación, y buenas vistas con la sierra de Gredos emergiendo en la distancia. Es un buen lugar para observar pequeñas aves de plumaje terroso como alondras, cogujadas, bisbitas… y también perdices. Los aguiluchos cenizo o pálido son dos bellas rapaces emblemáticas de estos territorios.

El camino desciende y pasa junto a un pequeño embalsamiento del arroyo de las Lomas con aliviadero de granito incluido, un estupendo lugar en primavera para la reproducción de anfibios y como zona de descanso y alimentación de patos y pequeñas garzas.

Volvemos a contactar con el camino rural asfaltado (km 2,2) desde el cual hemos iniciado la ruta, para transitar ahora por él hacia la izquierda durante más de 500 m y coger un camino de tierra que parte por al derecha (km 2,8) y donde señala hacia la población de El Gordo un cartel algo deteriorado. La ruta asciende, toma rumbo al oeste, y sigue entre lomas desarboladas dedicadas al cultivo de secano, no exentas de belleza. Se rompe la monotonía por el norte, donde sí aparecen encinares adehesados en fincas aledañas de los municipios vecinos. En un cruce de caminos (km 4,3) giramos a la derecha para llegar al límite jurisdiccional de Torrico con Valdeverdeja. Ahora seguimos hacia la izquierda, el camino transita hacia el suroeste junto a una alambrada que coincide con el término municipal. Se suceden las lomas de trigales y monte mediterráneo generoso en plantas aromáticas, retamas, espartos y carrascas. En camino tiende a descender y en algunos puntos podemos disfrutar de buenas panorámicas del entorno, llegando a distinguir por el oeste el cacereño embalse de Valdecañas.

En un nuevo cruce (km 5,8), el camino gira bruscamente a la izquierda para ya enfilar de regreso al pueblo. Sigue un ambiente de monte mediterráneo junto al valle del arroyo Lancharejo. A la izquierda dejamos un depósito-abrevadero (km 6,6) sobre el mismo arroyo y seguimos direción sureste siempre por el camino principal obviando cualquier camino secundario. Mientras tanto, abubillas, alcaudones, zorzales, trigueros, perdices (siempre dependiendo de la estación) serán algunas de las numerosas especies de aves que podremos observar en tos terrenos anizados donde olivares, almendros e higueras se hacen más patentes según nos acercamos a la población. Un buen lugar para descansar es la fuente de la Serrana (km 7,8) formada por una estructura abovedada de reciente construcción y cuatro pilas de granito, de ella emana un agua ligeramente blanquecina, seguramente por su abundancia de cales.

En el final de la ruta aparecen huertas y las primeras casas

de los arrabales torriqueños (km 8,8).