Palacio Arzobispal

Palacio Arzobispal

Situado en la Plaza de España, el Palacio Arzobispal fue reconstruido a principios del siglo XX sobre el anterior palacio. Está compuesto por tres alturas mas un torreón que hace esquina. En la planta baja conserva dos vanos; uno con recercado almohadillado y otro con inscripción y heráldica en el dintel. La última planta y la torre son de estilo historicista, destacado la azulejería de estilo renacentista y el remate abalaustrado con jarrones. Junto a la iglesia, se encuentra el convento-hospital de Santa Catalina. Realizado en mampostería y ladrillo destaca sobre su fachada una espadaña y un balcón con reja de mirador. En su interior tiene un patio con doble galería y está unido a la iglesia mediante un pasadizo volado.

En la Cañada Baja se encuentra este antiguo convento de Franciscanos del siglo XVII del cual sólo se conserva la iglesia. Este templo de grandes dimensiones está compuesto de una sola nave de tres tramos con crucero, sobre el que campea una cúpula sobre pechinas. La nave se cubre con bóveda de medio cañón con arcos formeros resaltados. La cabecera es plana, con bóveda de cañón que se abre al crucero con arco de medio punto. Su fábrica es de mampostería con sillares en esquina, el alero es de ladrillo moldurado y los huecos están recercados en granito. A los pies se levanta una espadaña de ladrillo con frontón y arco de medio punto. El Rollo o Picota Jurisdiccional se encuentra en la Cañada, sobre una grada de planta cuadrada compuesta por cinco escalones. Tiene un fuste liso de sección octogonal con dos pequeñas repisas sin imágenes y dos pequeñas figuras. El capitel está decorado por perlas y cuatro cabezas leonadas a modo de gárgolas. Encima tiene un cuerpo cuadrangular con escudos sin blasón, el conjunto está rematado por un cuerpo piramidal decorado con perlas.

Entre su patrimonio Industrial destacan las Aceñas de Santa Catalina, situadas en pleno cauce del Tajo y que llaman la atención por tratarse de magnas obras realizadas con mampostería de granito y mortero de cal, cuyo interior abovedado guardaba las piedras destinadas a la molienda de harina. Sus orígenes se remontan al nacimiento del pueblo, parece ser que fueron propiedad de la madre del Arzobispo Tenorio. Destaca una inscripción en el dintel de entrada que indica que fueron reparadas en el año 1612 bajo el pontificado de D. Bernardo de Sandoval.