Entorno de Puente del Arzobispo, entre el Tajo y el arroyo Bienvenida

Entorno de Puente del Arzobispo, entre el Tajo y el arroyo Bienvenida

Un bello recorrido por el entorno de la localidad, río Tajo y arroyo de Bienvenida

 

La ruta comienza en el camino del cementerio. Se toma una vez pasada la localidad y superada la rotonda de la carretera que conduce a Valdeverdeja. Es fácilmente reconocible por la presencia de bellos cipreses que flanquean el camino que se dirige hacia el sur, buscando el curso del río Tajo.

Esta primera parte de la ruta discurre entre amplios campos abiertos donde se alternan el cereal y el barbecho. Debemos estar atentos porque no será difícil localizar pequeñas aves de la estepa como las cogujadas o el bello canto que delata a la totovía, sobre todo en primavera; alcaudones y tarabillas nos acompañarán a lo largo del camino. A la derecha queda el paraje conocido como El Toconal, mientras nos aproximamos cada vez más a unos cables de alta tensión que atraviesan la línea del horizonte. El camino gira fuertemente hacia la izquierda (km 0,7), buscando el caserío del pueblo y la margen derecha del Tajo, aguas arriba.

Poco después el camino se bifurca en dos (km 1,1), debemos tomar el de la derecha, siguiendo por la zona que nos acerca al río, aunque transitamos por un camino elevado respecto al cauce, cuyas aguas oímos en el fondo del valle. En este recorrido no será difícil ver volar cormoranes, garzas, gaviotas o cigüeñas; en las laderas, en invierno, las cornicabras decoran el paisaje con sus hojas doradas, mientras los tarays lo hacen junto al cauce. Pronto llegamos al bello complejo que conforman el azud y molinos de Santa Catalina (km 1,4) que se sitúan a la derecha del cauce. Merece la pena que disfrutemos un buen rato del paisaje y de la perfecta simbiosis que forma la secular edificación humana con el medio natural. El hombre, intentando doblegar la fuerza del río, que ha utilizado de forma sabia (y sostenible) a lo largo del tiempo para su beneficio. Ahora todo este valioso complejo es pasto del abandono. Ojalá algún día se recupere para bien de la economía turística del municipio y del rico patrimonio cultural asociado al río Tajo.

Abandonamos el paraje siguiendo la ruta, ya dentro de las casas de la población, pasamos junto a la puerta de la piscina municipal que queda a la derecha y rodeamos el edificio para después girar a la izquierda por la calle las Charcas. Apenas unos metros más adelante pasamos junto al bello edificio donde se sitúa el Centro de Interpretación de la Cerámica de Puente del Arzobispo (km 1,7) que merece una visita prolongada, para entender mejor la cerámica que merecidamente ha dado fama mundial a la localidad.

Tras salir del edificio, proseguimos nuestra ruta hacia abajo, que ahora discurre por un itinerario sobre baldosas, muy bien trazado. Se trata de un espacio acondicionado, muy agradable, que invita al paseo y que ha sido diseñado para acercar el río a los visitantes.

Ahora el río discurre muy cerca de nuestro itinerario, mientras nos aproximamos al magnífico puente sobre el río Tajo que históricamente a dado nombre y razón de ser al municipio. Con cuidado podemos acercarnos a la orilla y disfrutar de la magnífica obra de bella traza que cuenta con más de 600 años, realizada a base de sillares de granito y fuertes tajamares para prevenir las crecidas del Tajo.

En el arco central del puente se sitúa la que es sin duda una de las mayores colonias de cría de avión común de nuestro país, con varios miles de individuos. El espectáculo está asegurado en primavera y verano, cuando esta pequeña y beneficiosa“golondrina”está entre nosotros, consumiendo gran cantidad de insectos. Durante los meses fríos constatamos su multitudinaria presencia a través de sus primorosos nidos de barro que se hacinan, cubriendo prácticamente todo el interior del arco central.

Volviendo a nuestro itinerario, pasamos el puente bajo uno de sus arcos (km 1,9) para conectar con una ruta señalizada recientemente por la Confederación Hidrográfica llamada Caminos Naturales del Tajo, de la que podemos obtener información a través de los carteles situados al efecto. Estamos en uno de los puntos de observación sobre el río más interesantes de la ruta; una terraza natural a través de la que obtenemos una espléndida panorámica con bellas formaciones de tarays y álamos blancos, donde se sitúan varios nidos de cigüeña blanca. Sobre las piedras que emergen de la corriente, cormoranes con las alas extendidas, garzas, ánades azulones y gaviotas en un constante ir y venir, aseguran el espectáculo.

Siguiendo la ruta, pasamos ante la casa rural La Pontezuela que tiene un emplazamiento realmente privilegiado, y llegamos en un corto trecho al puente sobre el arroyo de Bienvenida (km 2,1) que atravesamos para seguir por la ruta marcada de los Caminos Naturales. El recorrido por el arroyo, aguas arriba, margen izquierda, se prolonga durante unos cientos de metros y es realmente agradable, pues discurre entre una espesa arboleda de álamos blancos y olmos. En primavera, los brotes nuevos decoran las ramas de los árboles entre trinos y cantos de los pájaros que se refugian en sus abrigados zarzales, caso de ruiseñores, mientras en otoño e invierno, las hojas caídas y el verde brillante de las orillas dibujan un acogedor panorama que invita al paseo.

Llegamos a un punto que en ocasiones no podremos franquear (km 2,4) pues el camino junto al arroyo lo cierra una finca privada, y el itinerario de los Caminos Naturales se prolonga hacia el este, flanqueado por cañizos, ya fuera del límite municipal. Es el fin de la ruta. Recomendamos volver sobre nuestros pasos, otra vez hacia el puente del arroyo.