Por el Camino de las Huertas y la Cañada Real. Ruta Ciudad de Vascos

Por el Camino de las Huertas y la Cañada Real. Ruta Ciudad de Vascos

Ruta por los antiguos caminos y vías pecuarias, entre muretes de piedra y paisajes pastoriles Ruta alternativa: Río Huso y Ciudad de Vascos.

 

A la población de Navalmoralejo accedemos por la CM-4100 Puente del Arzobispo-La Estrella. En apenas 7 km tomamos a la derecha la TO-7021-V durante otros 2,5 km aprox. hasta la citada localidad. Una vez en ella, tan sólo hay que seguir dirección suroeste, en busca de la Cañada Real Leonesa Oriental que parte de la carretera que lleva al Villar del Pedroso, a la derecha, apenas a 150 m de la población en forma de pequeñas explotaciones agrícolas donde no falta el huerto familiar.

El itinerario que describimos desde el pueblo de Navalmoralejo tiene una doble dirección, primero hacia el noroeste (ruta 1) por la Cañada Real que conecta con el camino de las Huertas y luego, volviendo por nuestros pasos, hacia el sur (ruta ), por la propia Cañada Real.

Pasamos junto a una escombrera que bordeamos dejándola a la izquierda para internarnos por la Cañada, bien visible y marcada por su anchura. Poco más adelante, la Cañada sigue por la izquierda, pero el camino mejor visible, el que debemos seguir recto (km 0,5), aquí toma el nombre de camino de las Huertas. Tras un corto espacio, un cerrado monte de encinas y chaparros se apoderan del entorno; un muro rústico de piedra a modo de calleja delimita el camino mientras romeros, tomillos, cantuesos y aulagas conforman un cerrado tapiz vegetal que, unidos a las encinas, dan cobijo a una valiosa comunidad de mamíferos carnívoros donde destacan la garduña o la gineta entre otros. Entre las retamas y almendros diseminados, una nutrida cabaña de ovejas esperan pacientes al pastor que ya no utiliza el vetusto borriquillo de antaño, sino desvencijados “todo terreno”, es la cara de la modernidad.

Algo más adelante, y aprovechando uno de los“ramales”del arroyo Anguilucha o Andilucha, se sitúa una pequeña construcción para toma de agua (km 1,1). Se trata de un lugar realmente bonito con algunos almendros que decoran el entorno y donde merece la pena detenerse y disfrutar de un paisaje cada vez más cerrado y de parajes con evocadores nombres a izquierda y derecha como Colorao, Las Zorreras o Camino Buey.

Más adelante, una línea de alta tensión atraviesa el paisaje de este a oeste (km 1,8) y poco después, pasamos el escueto cauce del arroyo Mudo (km 2,4) tributario del Anguilucha. Desde aquí, una elevación a la derecha cuyo punto culminante es Piojares, nos cierra cada vez más el paso y algo más adelante desembocamos en la Cañada Real (km 3,4) final de este primer itinerario.

Hay que volver por nuestros pasos para, de nuevo en la población, tomar dirección sur, ahora por la Cañada Real (ruta 2). Merece la pena que nos paremos aún en el pueblo en el inicio de la ruta, donde pervive una edificación popular de adobe en forma de viejo pajar y cuadra que habrán visto pasar ya muchos inviernos. Nos internamos por el camino de tierra bien marcado y pasamos junto a pequeños huertos familiares, alguna nave ganadera y olivares. Nuevamente los muretes de piedra pizarrosa nos acompañan en un paisaje agradable decorado por algunos árboles frutales. Pronto pasamos junto al paraje de Las Cañadas que queda a la izquierda y algo más adelante La Cercona, se trata de una pequeña elevación poblada de retamas y arbustos mediterráneos que conforman este paisaje austero y bello a la vez que evoca antiguos trabajos ya caídos en el olvido: trajines de pastores conduciendo al nutrido rebaño, siempre vigilantes de salteadores de caminos o de los lobos que debieron recorrer estos pagos hasta hace no muchas décadas; duros campos que había que trabajar de sol a sol, escuetos arroyos y junqueras en las zonas algo más húmedas, toda una lección de etnografía y rusticidad en un paisaje realmente valioso salpicado de bellos muretes que delimitan los espacios.

Pronto alcanzamos a la izquierda la Barrera del Pobre (km 1,3) y, algo más adelante, junto al arroyo del Oreganal que discurre junto al camino, en el paraje Suertarronas, una antigua majada delimitada por muros de piedra y presidida en una de sus esquinas por un primoroso chozo magníficamente conservado (km 1,7) que vuelve a hablarnos de la sabiduría del paisanaje y su relación con el entorno. En todo este espacio que venimos recorriendo, las perdices, los trigueros, las cogujadas, las totovías y en general las especies de plumajes crípticos son los dueños del paisaje. Desde aquí, seguimos adelante hacia el paraje Nalvaros (km 2,5) fin de nuestra ruta.

Ruta alternativa: Como ruta alternativa y dentro del término de Navalmoralejo no podemos dejar de referirnos al río Huso y Ciudad de Vascos, a los que se accede volviendo a la CM-4100, tomando el camino que sale justo enfrente de la TO-7021-M y tras recorrer unos 5,5 km.

Se trata de un paraje realmente espectacular sobre el cañón del río Huso, afluente del Tajo con importantes especies vulnerables y en peligro de extinción, enclavado en el LIC y la ZEPA Ríos de la Margen Izquierda y Berrocales del Tajo. La Ciudad de Vascos, ciudad fortificada musulmana del siglo X, es un yacimiento arqueológico excepcional enclavado en un paisaje de gran valor ambiental. Se encuentra en la finca “Las Cucañas” y su acceso está restringido a los sábados de 9,00 h. a 14,00 h. y desde el 17 de mayo al 31 de enero de cada año.