Ruta de las Aves

Ruta de las Aves

Hacia el embalse de Navalcán y las dehesas de su entorno. Zonas LIC y ZEPA, de gran importancia ecológica.

La ruta comienza en el cementerio municipal, al sur de la población y está señalizada con indicadores de ruta en todo el recorrido y tres paneles informativos sobre sus valores naturales y biodiversidad.

Un camino en buen estado que se dirige al embalse nos adentra en el paraje Dehesa Calabazas , finca municipal por donde discurre la totalidad del recorrido. Las dehesas de encinas pueden considerarse un ecosistema semi-natural equilibrado, creado y manejado por el hombre que es un buen ejemplo de sostenibilidad y estabilidad ecológica y productiva si ese manejo agrosilvopastoril es adecuado. Se deja el camino principal para coger otro que sale a nuestra derecha (km 1,6). Por él salvamos el arroyo Cañahonda y nos vamos acercando al entorno del embalse entre monte aclarado de encinas y plantas aromáticas donde abundan cantuesos y jaguarzos. Ya en la orilla del embalse (km 3,0) se sitúa un punto de observación donde se ubica un interesante panel didáctico sobre la riqueza ornitológica de la zona.

Prismáticos y/o telescopio se hacen imprescindibles para descubrir numerosas aves acuáticas. Patos y cormoranes proliferan sobre el agua y en las orillas, garzas y pequeños limícolas (como andarríos y chorlitejos). El embalse de Navalcán guarda verdaderos tesoros ornitológicos como la presencia esporádica de la escasísima águila pescadora y el espectáculo de las miles de grullas que habitan este enclave durante el invierno. También registró el embalse un hito en la historia de las aves españolas, cuando en 1997 se instaló aquí la primera colonia de reproducción de cormorán grande de la península Ibérica.

Sigue la ruta por la orilla del embalse durante un buen trayecto, para no perder de vista el agua es necesario seguir un recorrido curvo al capricho de la orilla, salvando pequeñas penínsulas y entrantes de agua, uno de los más sobresalientes es el reculaje Piqueras (km 5,1). Este paisaje adehesado hace décadas era sembrado de trigo, cebada, garbanzos…, actividades agrícolas prácticamente desaparecidas; hoy encontramos cabañas ganaderas entre las que destacan algunas razas de vacas autóctonas como berrendas y negra avileña.

En la portera Retuerta (km 7,0), la ruta cruza la carretera comarcal TO-1291 cerca del muro de la presa. En esta pequeña vaguada rodeada de encinas se accede por un paso para personas junto a una puerta con candado, existen unos peculiares comederos metálicos para ganado y se ubica un panel informativo sobre vegetación de la zona.

Hay dos opciones de ruta. La opción A se realiza exclusivamente andando por la inexistencia en muchos tramos de sendas o caminos, pero está perfectamente señalizada con indicadores de flechas en madera y también flechas pintadas de amarillo sobre las rocas, lo que hace muy difícil que nos perdamos. La opción B también se puede realizar en bici de montaña.

Opción A. Siguiendo por la izquier rección oeste y luego norte), el ca discurre entre encinas, alcornoques y acebuches, conecta brevemente con el río Guadyerbas y se dirige hacia el norte atrochando por una subida entre berrocales graníticos, siempre siguiendo las indicaciones de flechas de madera y pintadas sobre la roca, que a veces nos guiarán descartando los caminos principales. En el p raje de las Tres Cruces o Las Cu (km 8,5), a 450 m de altitud, se sitúa la cota más elevada del entorno y se disfrutan de buenas vistas panorámicas, incluida la no tan lejana Sierra de Gredos. Como curiosidad, sobre una roca dominante hay un hito tallado con los nombres de tres fincas limítrofes en este punto. En cuanto a la vegetación, aparecen algunos ejemplares de enebros. Será fácil descubrir algunas aves rapaces en pleno vuelo de prospección del territorio como los buitres leonados o negros o la escasísima águila imperial ibérica. Más adelante se contacta con el pequeño embalse-abrevadero de La Cebollosa (km 9,5).

Opción B. Siguiendo por la derecha (dirección este y luego norte) la ruta atraviesa el monte y pasa junto a un gran abrevadero de ganado (situado a medio camino, tras unos 3 km desde el inicio de esta opción) para más tarde conectar con el camino principal, cerca del embalse de La Cebollosa, antes citado.

Prosiguiendo la ruta, ya nos dirigimos dirección este, de regreso al pueblo por la denominada “cuerda de Calabazas”. El paisaje sigue abrupto y montaraz, dominando el monte mediterráneo de encinas, alcornoques, quejigos y acebuches acompañados de una legión de arbustos y plantas aromáticas en un ambiente dominado por los afloramientos de berrocales graníticos. La presencia de alcornoques aporta valor ecológico a la zona por el aprovechamiento económico que implica el descorche de su valiosa corteza. Abubillas y rabilargos son aves típicas de las dehesas y entre los mamíferos destacar al conejo, al jabalí o la más esquiva gineta. En vaguadas y prados abiertos que aparecen entre el encinar, rebaños de ovejas y cabras nos acompañarán en el camino.

A medida que nos acercamos a la población, la transformación del paisaje por la mano del hombre es más acusada, dando paso el monte a terrenos cultivados. En la C/ Piedras Altas, ya en Navalcán, finaliza la ruta (km 13,0).