Navalcán

Navalcán

El municipio de Navalcán se encuentra en el extremo noroeste de la Comarca de la Campana de Oropesa, rodeado de impresionantes parajes naturales. Estos parajes fueron frecuentados por grupos humanos desde la Prehistoria, como queda de manifiesto por la presencia de restos arqueológicos pertenecientes al Paleolítico Superior-Epipaleolítico, Neolítico y del Bronce; asentamientos que se ubicaron generalmente en torno a vías fluviales y/o caminos pecuarios. En nuestro caso, el río Guadyerbas y la presencia de la Cañada Real Leonesa. El elemento más significativo es sin lugar a dudas su famoso monumento megalítico funerario: el Dólmen de Navalcán, fechado en torno al IV milenio a. C., actualmente bajo las aguas del pantano. Este dólmen, junto con el de Azután y el de la Estrella, son las construcciones megalíticas de finales del Neolítico más importantes de la meseta sur.

El topónimo Navalcán o “Nava del Can“ (Llanura del Perro), es posible que se vincule, por un lado, con la descripción del entorno paisajístico de la zona, y por otro, con la tradición ganadera y pastoril, que tiene sus raíces culturales en el mundo céltico-vettón.

El casco urbano de Navalcán se ubica en un bajo rodeado de pequeñas alturas, poseyendo un clima agradablemente templado. El caserío posee una morfología estrecha y alargada, debido a una configuración urbana distribuida a lo largo del Camino Real proveniente de Oropesa y con dirección a Arenas de San Pedro.

Su fundación se debe asociar al proceso repoblador de éstas tierras (Concejo de Ávila), entre los siglos XII y XIV. Pasó a ser Tierra Señorial con Enrique II en 1366, cediendo Oropesa y todas sus tierras a Don García Álvarez de Toledo en 1369.

En tiempos de los Reyes Católicos, el Señorío pasa a ser Condado, merced al nombramiento al V señor Don Fernando Álvarez de Toledo, I Conde de Oropesa el 30 de Agosto de 1477. Finalmente Navalcán alcanzó el título de Villa o el Privilegio de Villazgo en 1653, en tiempos del Rey Felipe IV. Cabe señalar que uno de los personajes ilustres de la villa fue la monja Agustina Recoleta, sor Isabel de la madre de Dios, fundadora de los conventos de Serradilla y La Calzada.