Por la Colada de las Juntas Cañada Real Leonesa Vereda del Madroño

Por la Colada de las Juntas Cañada Real Leonesa Vereda del Madroño

Por la Sierra del Berrocal y el Valle del Guadyerbas, entre encinares adehesados, arroyos y explotaciones agropecuarias.

La ruta comienza en la localidad de Mejorada. La referencia es el parque público José Antonio Carchenilla, desde aquí, seguimos por la calle Polígono Rústica 13 para desembocar en un camino asfaltado conocido como Camino de los Huertos o Colada de las Juntas, seguimos a la izquierda en una ligera ascensión donde encinas, prados y grandes piedras de granito se alternan, con higueras, vides y una cabaña ganadera de ovino y bovino donde no faltan los equinos, utilizados en las pequeñas explotaciones agrícolas. Hay que ir pendiente, porque la fauna asociada a este ecosistema es muy rica. Abundan los pequeños pájaros que se ocultan y se alimentan entre las zarzamoras y escaramujos: los rabilargos, los estorninos o los alcaudones que lanzan su reclamo desde los oteaderos altos y despejados.

Pasamos junto a la potabilizadora de agua de Mejorada (km 0,7) y un poco más adelante la ruta comienza a descender hacia el valle del Guadyerbas, dejando a la derecha las laderas de Bonalejo y con una visión realmente espectacular de los extensos encinares con la Sierra de Gredos al fondo. La ruta discurre por el camino asfaltado hasta que se transforma en camino de tierra (km 2,3). Poco a poco nos internamos en zonas más llanas, donde los huertos con sus pozos y pequeñas edificaciones son protagonistas. En estas zonas donde abunda el alimento para muchos animales, no será difícil descubrir especies como el conejo, siendo en algunos lugares realmente abundante.

Algo más adelante, desechamos la bifurcación de la izquierda y llegamos a la Fuente o Caño de La Canaleja (km 3,0) situada a la derecha del camino. Se trata de un espacio muy agradable entre arboledas, junto al arroyo de Los Huertos y que ofrece al caminante un lugar de descanso y refrigerio, sobre todo durante los meses del estío. En este espacio hay una fuente de piedra con pilón de grandes lajas de granito en cuyo frontal reza la inscripción Alfonso Gómez, año 1898, y un largo y estrecho pilón de construcción posterior donde sin duda abrevaba (y aún hoy siguen haciéndolo) el ganado en sus idas y venidas a los campos de labor. Es este un auténtico oasis de vida para los pequeños pájaros durante el verano. Equipados con nuestros prismáticos y guía de aves, no será difícil descubrir mirlos, jilgueros, verderones, verdecillos, picogordos, ruiseñores y un largo etc. además, los pilones están habitados por galápagos leprosos, ranas e insectos acuáticos de todo tipo, por lo que la estancia aquí será muy provechosa.

Retomando la ruta, algo más adelante (km 3,5), el camino se bifurca en dos, la colada de las Juntas que traemos sigue hacia la derecha, pero debemos mantenernos rectos por el de la izquierda. A partir de aquí, el trazado toma el nombre de Camino de Parrillas, entre amplias extensiones, huertos, restos de vegetación mediterránea y las arboledas del arroyo de Los Huertos que se va alejando a nuestra izquierda. Algo más adelante, encontramos un bello alcornoque de varios troncos, a la izquierda del camino (km 4,0) y, poco después, el suelo arenoso se cubre de extensas formaciones de codeso, planta mediterránea que ofrece seguro refugio a una importante población de conejo. Se trata de una zona donde la variedad de ecosistemas (espacios abiertos, retazos de encinares, huertos, arboledas, higueras y vides, etc.) hace que prolifere una fauna asociada muy importante donde abundan además del conejo, liebres, palomas, tórtolas, perdices y un largo etc. que hacen que sea área de alimentación y dispersión de especies tan importantes como el águila imperial ibérica y también del azor, águila culebrera, águila calzada o el ratonero.

Retomando la ruta, merece la pena pararnos para admirar tres grandes alcornoques situados a la izquierda del camino (4,6 km), siendo uno de ellos realmente singular. Un poco más adelante y tras sobrepasar un aséptico pinar, entramos en el paraje conocido como Los Huertos, muy próximo ya a la Cañada Real y las arboledas del arroyo Riolobos a nuestra izquierda. Atravesamos el arroyo (km 6,2) sin problemas (suele tener escaso caudal en todo tiempo), quedando a la izquierda los restos de lo que pudo ser un antiguo molino de época romana, ya a escasos metros de la Cañada Real Leonesa Oriental, vía pecuaria de gran importancia pues hoy día sigue siendo utilizada para la trashumancia por un buen número de cabezas de ganado.

Una vez en la Cañada, proseguimos la ruta hacia la derecha. Nos encontramos en un espacio ambientalmente muy valioso como lo atestiguan los carteles que nos anuncian que estamos en la Reserva Fluvial de los Sotos del río Guadyerbas y Arenales del Baldío de Velada, una de las seis reservas fluviales protegida en Castilla–La Mancha. La Cañada discurre por un espacio arenoso con abundancia de micas feldespáticas, con la particularidad de que el Acuífero 14, subunidad Tiétar, se encuentra muy en superficie, lo que redunda en beneficio de los cultivos y la vegetación en general. A izquierda y derecha amplios espacios, bosquetes de encinas y alcornoques, junqueras, álamos aislados y fresnos en las zonas de mayor humedad. La Sierra de San Vicente aparece al frente y Gredos, como telón de fondo, a la izquierda.

Algo más de 3 km de recorrido por la Cañada va a depararnos muchas sorpresas, por lo que hay que ir muy pendientes por las interesantes especies que habitan o sobrevuelan la zona y donde destacan las rapaces como milanos, ratoneros, buitres (leonado y negro), águilas culebrera y calzada, elanio azul y, con suerte, el águila imperial ibérica, que utiliza la zona como cazadero y lugar de dispersión para los jóvenes.

Tras cruzar el arroyo Helechoso (km 9,3) y rodeando una amplia edificación y una finca, tomamos a la derecha la Vereda del Madroño también conocida como camino de la Herrería, que nos conducirá hasta Mejorada, enlazando con la Colada de las Juntas (km 14,5), final de la ruta. Sin duda, en todo este recorrido nos espera un paisaje ciertamente espectacular formado por prados, escuetos arroyos con vegetación riparia, pequeñas charcas y amplios y espesos encinares con algunos ejemplares de gran porte, que albergan una rica fauna donde entre los mamíferos destacan el conejo, la jineta, la garduña, el gato montés, el zorro o el jabalí y entre las aves, las rapaces nocturnas como el búho real, el mochuelo, el búho chico, el cárabo y en las edificaciones y casas abandonadas, la lechuza. La riqueza en plantas aromáticas en forma de cantueso, tomillo, romero, espliego, jara, etc. es evidente, existiendo varias explotaciones de colmenas. En el recorrido, iremos dejando a izquierda y derecha elevaciones y parajes como Cabeza Agudilla, Merchán, Labradillos, Hoya de la Iglesia, Majada de Bonalejo o Prado Andrés, con algunas elevaciones que superan los 600 m.