Por los campos de labor, llanuras y dehesas de Lagartera

Por los campos de labor, llanuras y dehesas de Lagartera

Un bello y variopinto recorrido por las pequeñas explotaciones agrarias, amplias llanuras esteparias y dehesas.

La ruta comienza en la colada del Camino de Herreruela a Lagartera. Es un camino rural asfaltado que une ambas localidades y donde disfrutaremos de un agradable entorno con pequeñas explotaciones agrícolas y ganaderas, olivos, frutales y pequeños huertos donde secularmente se ha realizado una actividad sostenible y de economía familiar. Desde Herreruela, atravesamos el cauce del arroyo del Molinillo (km 0,9) procedente de Los Laderones, nombre propio que hace justicia a las elevaciones que flanquean buena parte del camino rural por la derecha, pobladas de un valioso monte mediterráneo de encina con su interesante fauna asociada. Hay que ir pendientes, pues no resultará difícil descubrir en  las zonas elevadas, la silueta de rapaces como ratoneros (también llamado busardo ratonero), milanos, águilas de varias especies y hasta buitres atentos a las carroñas que habitualmente se producen en esta zona de amplia cabaña ganadera de ovejas y vacas, aunque también de cerdos y equinos.

Los bandos de palomas torcaces y bravías mezcladas con domésticas van y vienen en un trasiego constante en busca del grano que ha quedado en los campos, junto a vacas y ovejas, mientras trigueros, alcaudones, cernícalos vulgares, cigüeñas, milanos y ratoneros serán nuestros compañeros de viaje. Resulta agradable ver las pequeñas explotaciones donde no falta la antigua labranza desvencijada que alterna con explotaciones mucho más actuales entre higueras, verdes campos de cereal (en primavera y otoño), y algunas encinas mientras, a la derecha, el encinar prospera al amparo de las laderas montuosas.

Siguiendo la ruta, algo más adelante, a la izquierda, se sitúa Prado Quemado (km 2,5) cuyo espacio alberga un antiguo abrevadero de ganado muy interesante que no hay que dejar de visitar. Poco después, muy cerca ya de Lagartera, también a la izquierda, la bella ermita de Los Mártires (km 3,2), en un entorno privilegiado donde merece la pena detenerse y disfrutar de un paisaje cerrado al norte por la altiva Sierra de Gredos que en otoño e invierno suele estar cubierta de nieve en un marco incomparable, mientras buscamos en el cielo las siluetas de las grandes rapaces.

A partir de aquí hay que ir atentos, pues algo más adelante hemos de tomar un camino de tierra que sale a la izquierda (km 3,4) y que nos sitúa en un corto trecho en la antigua carretera N-V (km 4,0) que debemos coger a la derecha para llegar al cruce de entrada a la localidad (km 4,8) que debemos tomar a la izquierda, pasar junto a la residencia geriátrica de La Zarzuela y seguir rectos por el cordel camino del Monte. Poco más adelante (km 5,5) cruzamos la vía del ferrocarril en un paso a nivel sin barreras, por lo que debemos extremar la precaución. Una vez superado atravesamos una línea de alta tensión y nos encaminamos hacia un paso elevado sobre la autovía, pero antes de llegar, obtenemos una bella panorámica de los amplios prados y campos de labor enmarcados en hileras de olmos. Algo más adelante llegamos al paso elevado sobre la autovía de Extremadura (km 6,2), lugar ideal para detenernos e intentar descubrir alguna de las interesantes especies que aquí habitan, pues nos encontramos en el LIC y ZEPA denominado Llanuras de Oropesa, Lagartera y Calera y Chozas con numerosas especies catalogadas como vulnerables, caso del alcaraván, el sisón, la ganga, la ortega, el aguilucho cenizo, el cernícalo primilla o la avutarda.

Retomando la ruta llegamos al Cortijo de la Fuente Empedrada ( km 7,8) que aparece a la izquierda, rodeado de un apretado pinar de repoblación. Desde aquí, salimos a la CM-5102 que tomamos a la izquierda en un corto trecho para, una vez superado el arroyo de Pijero, retomamos a la derecha el cordel Camino del Monte, frente a la casa del Egido (km 8,1).

Nuestra ruta sigue adelante hasta alcanzar los establos de Las Gallegas (km 9,3), amplio complejo agropecuario que nos habla de la importancia de la cabaña ganadera en toda la zona. Estamos inmersos en un amplio espacio explotado secularmente por la mano del hombre y donde el árbol se hace meramente testimonial, pero no por ello exento de iodiversidad. Desde este punto, alcanzamos en un corto espacio de tiempo la Cañada Real Leonesa Occidental (km 10,4) fácilmente identificable por su anchura que llega a 90 varas castellanas (72,22 m) y que tomamos a la izquierda.

Inmersos en la Cañada, el monte de encinas aparece ya mucho más cerca, a nuestra derecha. A partir de aquí, a las especies de las zonas abiertas se unen las de la dehesa, siendo el recorrido muy recomendable en todo tiempo y donde podemos visualizar desde las grandes rapaces, incluidos el buitre negro y leonado, a las grandes águilas como la escasísima imperial, catalogada en peligro de extinción; culebreras, milanos real y negro, ratoneros o el bellísimo elanio azul. Si nos encontramos en otoño e invierno, los bandos de grullas serán una constante, desde los amplios campos cerealistas a las dehesas, siempre rondando las lagunas y zonas encharcadas.

Más adelante pasamos junto a Cerro Judío (11,9), presidido por una alta torreta de telecomunicaciones pintada de blanco y rojo y, casi en este punto, volvemos a atravesar la CM-5102 para seguir por la cañada Real como lo atestiguan los carteles en azul de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha. Un poco más adelante la dehesa se convierte en compañera de viaje sobre todo por la derecha y al fondo, por donde vemos perderse el sinuoso camino marcado por el centro de la cañada. Nos encontramos en un entorno privilegiado y antiguo, pues la Cañada Real aún se sigue utilizando para el trasiego de ganados y para la trashumancia.

Siguiendo nuestra ruta, a la derecha, aparecen algunas edificaciones ganaderas (km 12,8) donde aún se mantienen rebaños de ovejas y vacas que pacen tranquilamente a nuestro paso, mientras a izquierda y derecha el monte de encina se espesa. Algo más adelante llegamos a la entrada de la finca Villalba de Vargas (km 13,7) y al fondo a la izquierda, unos álamos blancos sostienen varios nidos de cigüeña blanca en una bonita estampa. Nos encontramos en el límite oeste del término municipal.

Recomendamos volver por nuestros pasos hacia Cerro Judío, alcanzar la CM-5102 (km 15,3) y, en este caso, tomarla hacia la derecha. Hay que extremar la precaución, pues nuestra marcha sigue por la vía asfaltada, intentando ir por la izquierda y lo suficientemente alejados de la misma si vamos a pie. Pronto llegamos a las casas del Egido de la Laguna (km 17,2) que se sitúan a la derecha de nuestra marcha. Se trata de un espacio que alberga una pequeña pero interesante laguna artificial que suele estar habitada por ánades, garzas, cormoranes y limícolas, por lo que se recomienda una observación pausada y, en todo el recorrido, no dejar de escrutar el cielo, pues en cualquier momento podemos llevarnos una grata sorpresa en forma de grandes rapaces. 

Un corto espacio nos separa ya del Cortijo de la Fuente Empedrada (km 18,2) por donde ya pasamos, final de nuestra ruta.