Ermita de Santa Ana

Ermita de Santa Ana

La ermita de Santa Ana, del siglo XVI, fue convertida en capilla del antiguo cementerio al establecerse éste en torno a la década de 1830. Se trata de un edificio de planta rectangular, de nave única y cubierta a dos aguas. Tan sólo queda en pie la Capilla Mayor a la que se accede bajo un gran arco de ladrillo de medio punto. Presenta paredes de mampostería y sillería con jambas laterales de aparejo toledano.