Caminando por la pseudo-estepa cerealista de Calera y Chozas

Caminando por la pseudo-estepa cerealista de Calera y Chozas

Un paseo por un ecosistema tricolor, al abrigo de suaves lomas e infinitos campos de cereal.

Accedemos al municipio de Calera y Chozas por la carretera CM-4101 y cruzamos el casco urbano sin salirnos de la misma, dirección Puente del Arzobispo. Nos dirigimos hacia la casa de La Cierva. Poco antes de llegar, debemos ir pendientes, pues hay que coger un camino a 3,1 km que sale a la derecha, desde donde iniciamos nuestra ruta. Nos encontramos en el LIC y la ZEPA Llanuras de Oropesa, Lagartera y Calera y Chozas.

Durante el primer tramo la ruta discurre entre cultivos y olivares a la derecha, mientras, a la izquierda, se extiende una amplia zona cerealista. Es interesante prestar atención a la vegetación de borde del camino donde, entre los hinojos y otras herbáceas, observamos pequeños bandos de fringílidos (jilgueros, verdecillos, etc.), gorriones morunos, buitrones y mosquiteros, entre otros. En los pasos migratorios, será fácil observar papamoscas y tarabillas norteñas; en los baldíos campean collalbas, cogujadas y, en invierno, podemos observar numerosos bandos de bisbitas.

Siguiendo por la ruta, desembocamos en el camino de Alcañizo (km 2,0) que tomamos a la izquierda. A partir de aquí, hay que ir atentos pues en cualquier momento podemos visualizar a las bellas avutardas, especie singular de estos predios. En ocasiones, descubrimos su silueta muy lejos, sobre el horizonte cerealista; otras veces se observan tumbadas, descansando sobre la hierba, o campeando por el rastrojo; pero será su vuelo pausado y elegante sobre la inmensa llanura alomada, la que mejor delate su presencia. Se trata de una especie catalogada como vulnerable, sin duda un 61 activo turístico, ambiental y cultural a conservar, constituyendo las pseudo estepas de Calera y Chozas un refugio esencial para su biología y ecología.

Ya inmersos en el camino de Alcañizo y siguiendo nuestra marcha, nos aproximamos más y más a la vía férrea. Hay que ir pendientes, pues es recomendable detenerse (km 2,8) para internarnos hacia el sur por un campo baldío, cercado por la izquierda. Cruzamos un pequeño regato estacional para, poco después, dar vistas a unas suaves lomas donde en primavera, de abril a mayo, las avutardas se concentran en parada nupcial, un verdadero espectáculo para cualquier amante de la naturaleza. Con un poco de suerte, además, podemos observar importantes bandos de calandrias, especie más bien escasa por estas tierras.

De vuelta al camino de Alcañizo, podemos recoger algunas plumas de avutarda desprendidas de sus cuerpos durante las batallas que los corpulentos y agresivos machos llevan a cabo en las paradas nupciales; sin dejar de ir atentos, pues un alcaudón en la cerca, el elanio azul o común sobre el aire, cernido, en busca de una presa entre el pajonal; mientras, muy alto, los buitres planean en círculos sobre las corrientes térmicas que los desplazan sin apenas esfuerzo.

Proseguimos la ruta retomando el camino a la izquierda. La perspectiva es muy buena y dominamos el paisaje que se extiende a ambos lados casi hasta el infinito. A nuestra derecha (km 3,2) quedan los Pajares del Viso, una vieja labranza ruinosa en la que se ubica una pequeña colonia de cernícalo primilla, pequeño halcón gregario en primavera, muy beneficioso para la agricultura pues consume multitud de roedores y se encuentra muy amenazado en la Península Ibérica.

Seguimos hasta llegar a la Cañada Real Leonesa Oriental (km 4,9) para girar a la izquierda, por la Cañada, que discurre paralela al Arroyo de los Hinojosos. En poco tiempo llegamos junto a una puerta situada a la izquierda (km 5,7) que nos conduce en escasos 200 m a unas ruinas desde donde se divisa una laguna artificial y donde podemos ver desde gangas a ortegas, sisones o avutardas que acuden a beber. En el agua siempre hay ánades reales, zampullines o cigüeñuelas.

Volviendo al hasta la en trada a los Pajares de sos de Abajo, situada a la derecha go más adelante, llegamos al cruce del camino de los Cuartos de Abajo (km 8,1) que tomamos a la izquierda. Nos internamos por el último tramo de la ruta, donde no será difícil ver en primavera al bellísimo “pájaro azul” o carraca europea, una especie escasa que nos cautiva sus bellos colores. También aquí debemos prestar atención a los bandos de bisbitas y alondras, además de abubillas, tarabillas, alcaudones, etc.

También se observan en esta vasta zona con frecuencia rapaces muy diversas. Ratoneros posados en los postes, elanios cernidos en el aire, el aguilucho cenizo en vuelo rasante sobre el cereal, o el pálido en vuelo de caza y también el lagunero; mientras campea un zorro que insistente desencama la liebre, uno de los herbívoros más abundantes de este bellísimo y extenso ecosistema verdiamarillo. La ruta finaliza en la CM-4101 (km 11,5).