Por las dehesas y zonas abiertas del entorno de Azután

Por las dehesas y zonas abiertas del entorno de Azután

Caminando por dehesas y cultivos, entre el Tajo y la  Sierra de la  Estrella.

Podemos acceder al municipio de Azután por la carretera CM-4104. Una vez en el mismo buscamos la Travesía Gran Vía que parte desde la carretera como eje trasversal de la localidad hacia el sur. Seguimos por dicha vía hasta salir del municipio, donde comienza la ruta.

Partimos junto a la piscina municipal por un carreterín asfaltado. Casi desde el principio, hay un acusado desnivel hasta llegar a una extensa meseta cultivada principalmente de cereal, hasta llegar a los Pajares de Fuentidueñas (km 0,5), perteneciente a la dehesa del mismo nombre. En este tramo cercano a las zonas humanizadas, habitan especies ligadas a este tipo de medio como son las golondrinas (en los meses del estío), estorninos, palomas domésticas, tórtolas turcas, etc. En los pajares es fácil descubrir al mochuelo y al atardecer no es difícil descubrir el vuelo silencioso de la lechuza común.

Seguimos la ruta hacia el sur por el carreterín asfaltado, entre campos de labor y encinas dispersas, para llegar a una pequeña laguna estacional (km 1,8) que se sitúa a la izquierda de nuestra marcha y en la que haremos una parada obligada para observar su fauna. Manteniendo la oportuna distancia, allí podremos observar cigüeñas, ánades, zampullines y garzas que acuden en busca de ranas y renacuajos. Es interesante reseñar, que en esta zona abundan junto al camino las jaras blancas (que dan nombre al "monte blanco") que destacan en primavera por sus bellas flores rosadas; así como los jaguarzos.

Hay que ir con precaución, pues en un corto trecho nos encontramos con la carretera CM-4100 que tomamos a la izquierda (km 2,4) para en breve salirnos y coger un camino a la derecha (km 2,5) marcado por unas roderas sobre la tierra roja. Se trata del camino de Navalmoralejo. A nuestra izquierda discurre un soto de chaparros mezclado con espinos, cornicabras y abundantes esparragueras, donde los aficionados a los espárragos tendrán fructíferas jornadas. Así mismo, para los aficionados a la fotografía del paisaje, la Sierra de La Estrella forma un hermoso escenario que invita a la toma de imágenes, siempre bellas. Para los ornitólogos constituye también un lugar ideal para visualizar gran variedad de especies donde destaca la abundante paloma torcaz, las perdices, los carboneros o los agateadores; en el cielo cantan las totovías, a la vez que podemos ver planear a los buitres negros y leonados. Como referencia, a la derecha, nos sale un camino que debemos obviar (2,9 km) para seguir rectos entre la dehesa, que cada vez se va haciendo más cerrada.

A lo largo del último tramo de recorrido, nos acompañan vistosas hordas de rabilargos (el llamado cuervo azul) al que su conducta gregaria y constante griterío delatan su presencia. También podremos observar ratoneros o águilas calzadas, además de petirrojos que marcan el territorio con su repetitivo reclamo, a la abubilla, que pese a ser especie estival, cada vez son más los individuos que durante los meses fríos se quedan en nuestras latitudes, o el alcaudón común, apostado sobre su percha en el borde del soto buscando una posible presa; mientras, vuela el abejaruco, o canta el búal. Si dirigimos nuestros prismáticos hacia la sierra, es posible, que con suerte, descubramos la imponente figura del águila real o nos sorpren esquiva y montaraz cigüeña negra, una de las joyas aladas de la fauna ibérica.

 

 

 Poco a poco, casi sin darnos cuenta por lo agradable del paseo, la ruta va llegando a su fin. El caserío de Navalmoralejo aparece en el escenario con la Sierra de Guadalupe al fondo y, mucho más cerca, a la izquierda, casi tocamos Sierra Ancha y detrás, Sierra Aguda. La ruta finaliza junto a un olivar que marca el límite del término municipal (km 3,7).